Cuando escuchamos la palabra reforestación, por lo general pensamos en bosques en las montañas donde crecen árboles como pinos, cipreses, encinos y otros parecidos. Sin embargo, existe un bosque húmedo de gran importancia para el ecosistema y que actualmente enfrenta muchas amenazas: los manglares.
Fuimos invitados por World Wildlife Fund (WWF) en conjunto con el Instituto Nacional de Bosques (INAB) para conocer más sobre este hábitat de la costa del Pacífico y reforestar áreas que han sido deterioradas. Te contamos nuestra experiencia y todo lo que aprendimos en esta aventura por el sur de Escuintla.
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Reforestación de manglares en Guatemala: conservación ambiental en Iztapa
Los manglares en Guatemala son bosques húmedos que conectan el agua salada con el agua dulce y se consideran uno de los ecosistemas más productivos y complejos del planeta. En nuestro país, la costa del Pacífico alberga el 90.73% de los bosques de mangle, distribuidos en los departamentos de San Marcos, Retalhuleu, Suchitepéquez, Escuintla, Santa Rosa y Jutiapa.
Para esta experiencia nos dirigimos a Escuintla, principalmente al municipio de Iztapa. Este sitio es conocido por sus playas de arena negra y clima tropical. Sin embargo, desde aquí se puede acceder a un gran tesoro natural de mucha importancia: el Canal de Chiquimulilla. Es aquí donde nos adentramos al impresionante bosque de mangle y donde pudimos participar de forma activa en su reforestación y conservación.

Comunidades locales ayudan al trabajo de conservación de los ecosistemas
Nuestro día comenzó muy temprano en la mañana para captar la marea baja y aprovechar que los rayos del sol aún no eran tan intensos. Nos subimos a una lancha conducida por pescadores de la comunidad, quienes nos acompañaron y guiaron en nuestro viaje. El punto de partida fue el Río María Linda, donde navegamos con dirección al Puente Berónica Mishel, donde luego tomamos un desvío hacia la derecha para adentrarnos al canal.
Uno de nuestros acompañantes y expertos en manglares era Julio Gómez, un pescador de la Aldea Atitán que se ha dedicado durante 50 años a la pesca. Su padre le enseñó el oficio cuando apenas tenía 8 años, y desde entonces, ese ha sido su principal sustento económico, ya que no tuvo la oportunidad de completar sus estudios. Gracias a su arduo trabajo, ha logrado sacar a su familia adelante. Las comunidades de la costa sur dependen de los manglares para protegerse de fenómenos climáticos y obtener alimentos. Sin embargo, la contaminación y el deterioro de estos ecosistemas ponen en riesgo la salud, la fauna y los medios de vida locales.
Don Julio Gómez, además de dedicarse a la pesca, también colabora con INAB y WWF en el cuidado y reforestación de manglares. Además, fue él quien hizo el trabajo de cultivar los bulbos de mangle para que pudiéramos sembrarlos en el Canal de Chiquimulilla.

Un hábitat natural con una forma única de plantarlo
Luego de unos minutos en lancha, llegamos al área del bosque en el que estaríamos contribuyendo a la reforestación. En este espacio se podía observar como partes de él habían sido damnificados por la tala rasa. Guatemala cuenta con más de 22 mil hectáreas de mangle, de las cuales ya se ha perdido el 50% por distintas amenazas. El uso del manglar como herramienta puede ser de mucho beneficio, ya que su madera es ideal para la fabricación de mobiliario. Sin embargo, debe usarse de manera sostenible y promoviendo la conservación del ecosistema.
El mangle se reproduce de una forma muy especial llamada viviparismo, lo que significa que sus semillas germinan mientras todavía están unidas al árbol madre. A diferencia de otros árboles, este no deja caer una semilla seca, sino un propágulo (una plántula ya formada), que es alargado y con forma de lápiz o cigarro.
Este método de reproducción es muy eficiente en zonas costeras porque permite que la nueva planta ya esté algo desarrollada desde el principio, lo que le da más posibilidades de sobrevivir en condiciones difíciles como el agua salada o el movimiento de las mareas.
La siembra de esta especie se hace recolectando los propágulos, también conocidos como candelillas, de los árboles. Luego, estos se insertan de forma vertical en áreas lodosas y en grupos de 5 a 10 para generar competencia entre ellos. Con el tiempo, sus raíces comienzan a extenderse por el suelo y el árbol de mangle crece.

Importancia el mangle y sus beneficios
El mangle es una de las principales herramientas natural para combatir el cambio climático. Además, aporta muchos beneficios tanto como para el ambiente como para las comunidades que vivan en zonas aledañas y para todas las personas que buscan disfrutar de las zonas costeras.
Los manglares tienen un rol esencial en absorber la contaminación y limpiar el ambiente. Tienen la capacidad de atrapar dióxido de carbono y lo almacenan en sus raíces y en el suelo que los rodea. Este proceso se conoce como secuestro de carbono y es hasta 10 veces más efectivo en manglares que en otros tipos de bosque y árboles.
Uno de los beneficios más importantes del mangle es que actúa como una barrera natural contra tormentas, huracanes y marejadas. Sus raíces fuertes y entrelazadas reducen la fuerza de las olas, lo que ayuda a proteger las costas de la erosión y disminuye los daños en viviendas, cultivos y caminos cercanos.
El mangle es vital para proteger la costa, conservar la biodiversidad, combatir el cambio climático y apoyar la economía local. Cuidarlos no es solo por sus beneficios ambientales, sino también para el bienestar y el futuro de muchas comunidades.
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