Hoy recordamos la profesión de conductores de trenes o maquinistas que existió en Guatemala y que fue fundamental en el desarrollo del transporte terrestre.
Estos conductores de trenes guiaron locomotoras de vapor, diésel y eléctricas, moviendo pasajeros y mercancías por distintas rutas del país. ¡Conoce más sobre ellos en la nota!
La profesión de conductores de trenes o maquinistas que existió en Guatemala
El primer tren en Guatemala inició operaciones el 20 de junio de 1880, en el trayecto entre Puerto San José y Escuintla, bajo la administración del presidente Justo Rufino Barrios. Las primeras locomotoras eran impulsadas por vapor y requerían que los maquinistas comprendieran a fondo la mecánica y la ruta. El primer tramo que llegó hasta la ciudad de Guatemala se completó en 1884, y la apertura oficial de la línea coincidió con la celebración del 15 de septiembre, fecha significativa en el calendario nacional.
En aquellos años, el ferrocarril se convirtió en el principal medio de transporte terrestre. Las locomotoras exigían precisión y conocimiento técnico, y los trabajadores debían aprender desde el funcionamiento de la caldera hasta la conducción segura de los trenes. En el Museo del Ferrocarril, actualmente bajo el Ministerio de Comunicaciones, se conservan piezas y documentos que recuerdan esta etapa inicial.

La especialización de los maquinistas
En 1930 surgió el Ferrocarril de Los Altos, con locomotoras impulsadas por electricidad generada en la Hidroeléctrica de Santa María. Posteriormente, se introdujeron trenes diésel-eléctricos, capaces de mover largas cadenas de vagones con mayor eficiencia que las máquinas de vapor. La potencia y el peso de estos trenes exigían conductores con habilidades especializadas. La tracción podía superar los 34 mil kilogramos y alcanzar velocidades de 130 km/h, transformando el trabajo del maquinista en un ejercicio de precisión y responsabilidad.
La formación de un maquinista incluía etapas prácticas y teóricas. Algunos, como Mario Roberto Morales Carías, ingresaron a las empresas de ferrocarriles en roles de asistencia y mecánica, para luego ascender como ayudantes de maquinista y finalmente obtener acreditación profesional. En 1990, Morales y otros colegas recibieron la certificación en México, consolidando sus competencias en locomotoras diésel-eléctricas.
Vocación y legado de los maquinistas
A lo largo de décadas, conductores como Roberto Tally y Don Carlos dedicaron gran parte de su vida a los trenes, ascendiendo desde trabajos iniciales en el mantenimiento hasta la conducción directa de locomotoras. Estos profesionales contribuyeron al comercio, transporte de pasajeros y carga, y al desarrollo de comunidades conectadas por las líneas férreas.

Aunque el ferrocarril ya no opera con regularidad, algunos maquinistas mantienen las locomotoras activas, preservando la memoria de esta profesión. En el Museo del Ferrocarril, los visitantes pueden conocer de cerca las experiencias de quienes dedicaron más de 40 años a guiar trenes, escuchando historias de viajes, ascensos y desafíos que marcaron la vida de Guatemala en torno al ferrocarril.
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