En esta nota recordamos cómo se adornaba antes el árbol de Navidad en Guatemala, el cual ha pasado por múltiples transformaciones a lo largo del tiempo. Cada década ha aportado materiales, colores y recursos creativos que se adaptaban a las posibilidades de las familias y al contexto cultural.
Desde los arbustos secos que se convertían en arbolitos hasta las esferas artesanales más recordadas, estas prácticas construyeron una estética navideña que todavía vive en la memoria de varios hogares. ¡Justo en la nostalgia!
¿Cómo se adornaba antes el árbol de Navidad en Guatemala?
Recordemos los chiriviscos
Antes de que los árboles artificiales y los estilos modernos dominaran las salas guatemaltecas, el «chirivisco» ocupó un lugar destacado. Este arbusto seco, espinoso y abundante en barrancos, era buscado por los niños durante los primeros días de diciembre. Las caminatas para conseguirlo eran parte del ambiente festivo previo a las celebraciones.
El chirivisco se utilizaba tanto para la Quema del Diablo, el 7 de diciembre, como para convertirlo en árbol de Navidad. Para ello se pintaba de plateado o dorado y se decoraba con esferas, frutos de temporada, brillo en polvo, pelo de ángel y luces. Su presencia añadía un toque rústico y económico, lo que lo hizo accesible en una época en la que las alternativas eran limitadas.

Los años setenta: una estética multicolor y metálica
Durante los años setenta, la decoración del árbol se inclinó hacia tonos metálicos y una amplia gama de colores. El dorado, plateado, verde y rojo seguían siendo predominantes, pero se integraron otros tonos como azul, fucsia, amarillo y celeste. Estos colores aportaban un estilo único dentro de la tendencia vintage que marcó aquella época.
Las guirnaldas metálicas y las bolas de diferentes tonalidades se convirtieron en elementos recurrentes. En muchos hogares se utilizaban árboles naturales, que se completaban con adornos llamativos importados o comprados en almacenes locales.
Años ochenta: creatividad casera y nuevas figuras decorativas
Con el inicio de los años ochenta llegó una época caracterizada por decoraciones hechas a mano. Era común utilizar galletas especialmente preparadas para colgar en las ramas, lo que ofrecía un aroma navideño que acompañaba las reuniones familiares. Al mismo tiempo, comenzaron a popularizarse figuras de plástico para complementar la decoración.
Otro detalle recordado de esta década fueron las luces con púas. Estas luces tenían puntas alrededor del foco, lo que les daba un aspecto particular. Aunque eran vistosas, resultaban difíciles de desenredar y, en ocasiones, podían lastimar debido a su forma. Encontrar la luz dañada en la serie era un desafío típico de diciembre. Con el paso del tiempo desaparecieron del mercado y fueron sustituidas por tecnologías más seguras como las luces LED.

Años ochenta y noventa: esferas de hilo y guirnaldas brillantes
En esta etapa surgieron las famosas esferas de hilo, muy accesibles y vendidas en mercados y almacenes. Eran pequeñas, ligeras y se ofrecían en tonos variados. Su diseño sencillo permitió que muchas familias las adoptaran como adorno principal del árbol.
También se incorporaron las guirnaldas de colores brillantes, que aportaban dinamismo y eran fáciles de conseguir. Junto con las esferas de hilo, formaron parte del estilo navideño más visto en Guatemala durante estas décadas.
Actualmente, los árboles de Navidad se decoran con diferentes colores y temáticas, dependiendo el gusto de cada familia, quienes buscan su inspiración en redes sociales. Se usan moñas, listones, luces, esferas de diferentes colores y hasta peluches.

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