Acá conocerás más sobre la producción de calabazas en San Juan Ostuncalco, municipio de Quetzaltenango. En la aldea Sigüilá se encuentra un proyecto que combina tradición, turismo rural y exportación.
Cada año, entre septiembre y octubre, decenas de visitantes llegan a esta zona para conocer cómo se cultiva esta fruta originaria de Estados Unidos, utilizada tanto en la gastronomía como en la decoración de temporada. ¡Aprende más a continuación!
La producción de calabazas en San Juan Ostuncalco, Quetzaltenango
El origen de este emprendimiento se remonta a hace más de una década, cuando Marco Antonio Cóbar Juárez, originario de Tiquisate, Escuintla, y su esposa, María Antonieta Morales Saint Martín, de Izabal, decidieron iniciar el cultivo de calabazas en tierras quetzaltecas. La idea surgió cuando Cóbar recibió unas semillas provenientes de California, Estados Unidos.
Con la ayuda de su socio, Otoniel García, comenzaron las primeras pruebas en el terreno. Los resultados iniciales fueron modestos: de una planta lograron obtener apenas tres frutos. Sin embargo, con el tiempo, la experiencia, la investigación y la selección de las variedades adecuadas para el clima frío del altiplano, lograron estabilizar su producción.

Del cultivo experimental a la exportación
Después de experimentar, el proyecto se consolidó como una plantación formal. Otoniel García y su equipo cultivan las calabazas en una manzana de terreno (equivalente a 16 cuerdas) y cada año logran producir alrededor de 150 quintales.
El proceso de cultivo dura aproximadamente 105 días, siempre que las condiciones climáticas sean favorables, ya que las heladas o el granizo pueden afectar severamente la cosecha. La producción se realiza una vez al año y comprende entre tres y cuatro cortes.
Las calabazas se exportan a El Salvador y Honduras, además de abastecer el mercado local. También se comercializan productos derivados como pays, cubiletes, atol y ensaladas. En el lugar, Dilma de León elabora pays de calabaza sin químicos, a Q50 cada uno, lo que ha contribuido a fortalecer la oferta gastronómica local.
Además, estas calabazas se cultivan sin químicos, lo que garantiza un producto completamente orgánico. Este tipo de producción ha fortalecido la economía local y generado un atractivo turístico que mezcla naturaleza, cultura y emprendimiento.

¿Cómo es la experiencia turística?
En la aldea existe un lugar que se llama Calabazas en Xela. Este sitio se ha consolidado como una actividad ideal para disfrutar el otoño en Guatemala. Cada temporada, visitantes de todo el país llegan a la finca para recorrer los huertos, escoger sus calabazas y capturar fotografías en espacios decorados con motivos otoñales.
Además de las áreas fotográficas, se ofrecen productos locales como miel, pan artesanal, bebidas calientes y pays de calabaza. Familias y grupos de amigos aprovechan la experiencia para conectarse con la naturaleza y conocer de cerca la producción de calabazas, combinando diversión y aprendizaje en un solo lugar.

Si quieres conocer más sobre este municipio en Xela, te invitamos a que le des clic al siguiente enlace:
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