Esta es la historia del Liceo Javier, institución educativa que fue fundada en 1952 en Guatemala por la Compañía de Jesús. ¡Aprende más en la nota!
Historia del Liceo Javier en Guatemala
Su origen estuvo inspirado por el sacerdote Jorge Toruño Lizarralde, quien, tras vivir 34 años en Estados Unidos, experimentó de cerca la educación ignaciana. Al regresar a Guatemala en 1950 traía consigo la idea de fundar un colegio con esos principios. Sin embargo, el contexto político no favorecía a la Compañía de Jesús, ya que el gobierno de la época prohibía su establecimiento oficial en el país.
Esto llevó al padre Toruño a colaborar con el Liceo Francés, un colegio exclusivo para señoritas, para abrir una sección masculina. Así, en 1952 nació la «Sección de Varones» del Liceo Francés, dirigida en la práctica por los padres Toruño y Alvarenga, aunque no oficialmente reconocidos como jesuitas. El nombre del colegio fue modificado más tarde a «Liceo Javier», en conmemoración del cuarto centenario de la muerte de San Francisco Javier, quien fue una figura relevante dentro de la Compañía de Jesús.
El colegio comenzó con 125 alumnos, en unas instalaciones prestadas por una familia, con un enfoque inicial en la formación de varones. La historia del colegio es testimonio de su crecimiento constante, tanto en número de estudiantes como en su infraestructura y calidad académica.

Los cambios en los años cincuenta
En 1954, el Liceo Javier se trasladó a su propia sede en la Avenida Simeón Cañas, Zona 2, y fue en ese mismo año cuando adoptó oficialmente su nombre actual. El siguiente gran paso en su evolución se dio en 1955, cuando el Padre Toruño adquirió 17 manzanas de terreno en la Calzada Aguilar Batres, que es donde el colegio se encuentra en la actualidad. La compra de este terreno fue posible gracias al apoyo financiero de la comunidad, incluyendo donaciones de particulares y préstamos bancarios.
Durante los primeros años, el colegio consolidó su infraestructura y currículum. En 1959, bajo el rectorado del Padre Orlando Sacasa, se construyó un edificio de tres niveles para la secundaria, y se edificó la residencia de los jesuitas en el tercer nivel. Además, los hermanos jesuitas Zarrabe y Eizmendi diseñaron el estadio del colegio, con campos de fútbol, béisbol y una pista de atletismo.
La institución fue ampliando sus actividades académicas y extracurriculares. Una de las iniciativas más destacadas fue la implementación de ejercicios espirituales y campañas de lectura y ortografía, que contribuyeron al desarrollo integral de los estudiantes. En esa época, el deporte también fue ganando importancia en la vida del colegio, con eventos deportivos que fomentaban la competencia sana entre los estudiantes y otras instituciones educativas.

Los desafíos que ha enfrentado
Sin embargo, la historia del Liceo Javier no ha estado exenta de desafíos. En 1976, el colegio enfrentó los efectos devastadores del terremoto que afectó a Guatemala, lo que significó una prueba importante para su comunidad educativa. Además, el conflicto armado que marcó la historia del país entre 1960 y 1996 también tuvo un impacto indirecto en la vida del colegio, que mantuvo su enfoque en la formación integral sin involucrarse en políticas partidistas.
El colegio en la actualidad
Actualmente, el Liceo Javier sigue siendo una de las instituciones educativas más reconocidas de Guatemala. Ubicado en la Calzada Aguilar Batres, Zona 12, cuenta con una oferta educativa que abarca desde preprimaria hasta secundaria. Con más de 2 mil estudiantes, el colegio continúa su misión de formar jóvenes integrales, comprometidos con su comunidad y con los valores ignacianos que han sido su base desde su fundación.

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