Conoce sobre la historia del Puerto de Champerico, que fue uno de los puntos de exportación e importación más importantes de Guatemala durante el siglo XIX, especialmente en la parte sur del país.
Localizado en la parte central del municipio, el puerto entró en vigor a principios de los años 1870, derivado de su accesibilidad como el puerto Quetzal, Iztapa y San José. ¡Sigue leyendo para aprender más!
Historia del puerto de Champerico, Retalhuleu
Ubicado en la costa del Pacífico guatemalteco, el Puerto de Champerico tuvo un papel destacado en la historia económica del país. Su creación fue parte de una estrategia para fomentar el comercio exterior, sobre todo en una época donde la exportación de productos agrícolas y maderas era prioritaria.
Primeros usos como puerto de anclaje
Antes de su formalización como puerto, Champerico ya era utilizado como un punto de anclaje. Al igual que en Escuintla, las embarcaciones podían atracar en la costa, dejar el barco asegurado y buscar madera para su mantenimiento. Sin embargo, no contaba con instalaciones formales ni servicios aduanales estructurados.

Inicio del proyecto portuario (1871 - 1878)
El proceso para convertirlo en un puerto oficial comenzó el 10 de julio de 1871, bajo la presidencia de Miguel García Granados. Fue integrado a la aduana de la Villa de Retalhuleu y, poco después, el 14 de julio de 1875, se autorizó su construcción con el objetivo de facilitar el transporte de pasajeros, mercancías y embarcaciones comerciales.
Una de las compañías más involucradas en este desarrollo fue Champer & Co., dedicada a la explotación de maderas preciosas. La construcción del puerto avanzó con el apoyo de varias empresas privadas, aunque sin un plan centralizado ni continuidad en los proyectos.
Finalmente, en 1878, se concluyó la infraestructura básica del puerto. Sin embargo, la falta de una administración sólida dificultó el impulso sostenido del recinto aduanal.
Transición al Estado y auge comercial (siglo XX)
Con el objetivo de regularizar el control del puerto, se firmó un contrato entre el Gobierno y las empresas privadas involucradas. Este documento estipulaba que, al cumplirse 40 años, el puerto pasaría a manos del Estado como parte de sus bienes inmuebles.

Según testimonios locales, el momento de mayor actividad del puerto se vivió a principios de la década de los años cincuenta. Fue una etapa de crecimiento económico para Champerico, impulsada por la producción agrícola, especialmente del algodón, conocido como «oro blanco». Este auge generó empleo y mejoró las condiciones del municipio.
Durante este período se consideró la construcción de una autopista moderna que conectara directamente el puerto con el resto del país. Sin embargo, la población rechazó el proyecto, lo que impidió su realización.
Declive y abandono
El ciclo de bonanza terminó con el descenso del mercado del algodón. A esto se sumó un evento natural que marcó el destino del puerto: un huracán destruyó gran parte del muelle, lo que imposibilitó su operación normal. Aunque se barajó la posibilidad de reconstruirlo, la falta de inversión y el deterioro del contexto económico llevaron al abandono de los trabajos.
Champerico hoy
Actualmente, el Puerto de Champerico conserva su estructura original, aunque en estado de abandono. A pesar de ello, sigue siendo útil para los pescadores locales, quienes lo utilizan como punto de venta de productos del mar. Además, el área portuaria funciona como atractivo turístico. Visitantes nacionales se acercan para tomar fotografías o caminar sobre lo que queda del muelle.

Si quieres conocer la historia del Puerto de Iztapa, te invitamos a que le des clic al siguiente enlace:
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