La historia del café en Guatemala se inició a mediados del siglo XVIII, aunque no se conoce con exactitud la fecha de la llegada de los primeros cafetos al país.
Se cree que las semillas se trajeron desde Las Antillas y la primera ciudad en donde se plantaron fue en Antigua Guatemala, en donde los sacerdotes jesuitas llevaron plantas de cafeto para utilizarlas como decoración en los conventos de la ciudad colonial.
El Cafeto en Guatemala
El café no proviene de un árbol sino de un arbusto, aunque tiene un tronco recto y liso. Los arbustos del café dan frutos cuando tienen entre los tres y cinco años de vida.

Durante todo el año brotan unas hermosas flores blancas y aromáticas, conocidas como la flor del café. Estas suelen tener un ciclo de apertura de tres días y, al tercer día, es cuando se forma el fruto. Durante los próximos ocho u once meses se irá formando una pequeña baya, llamada cereza del café, que irá pasando del color amarillo al verde y acabará con una tonalidad rojiza. En el interior de estas cerezas se encuentran los granos del café que se conocen popularmente.
Una de las características más destacadas de la producción de café en Guatemala es que prácticamente todos los cafetos crecen bajo la sombra protectora de árboles de las especies del género inga, erytrina y gravilea. Esta cobertura, además de propiciar para el buen desarrollo de cerezas, previene cualquier forma de metabolismo acelerado.
Principales características del cafeto
El cafeto es un arbusto pequeño de fuste recto que puede alcanzar varios metros de altura en estado silvestre; en los cultivos se los mantiene normalmente en tamaño más reducido, alrededor de tres metros.

En total existen diez variedades diferentes de cafeto que se cultivan en el mundo, aunque las más populares son las variedades de café Coffea Arabiga y Coffea Canéfora.
Esta planta necesita mucha humedad para dar el fruto y prefiere terrenos altos. La especie arábica requiere unas condiciones más exigentes respecto al clima y fertilidad del suelo.




