Si te has preguntado, por qué el Palacio Nacional de la Cultura en Guatemala es de color verde, acá te resolvemos esta interrogante y te explicamos sobre la historia de una de las construcciones más importantes en nuestro país. ¡Pilas Pues!
¿Por qué el Palacio Nacional de la Cultura en Guatemala es de color verde?
El Palacio Nacional de la Cultura, ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala, es un edificio que destaca en el país por varias razones. Su construcción comenzó en 1939 y concluyó en 1943, durante el gobierno de Jorge Ubico. Fue diseñado como sede del Poder Ejecutivo y albergó diversas oficinas gubernamentales hasta el año 2001, cuando pasó a formar parte del Ministerio de Cultura y Deportes.
El 7 de noviembre de 1980 fue declarado Monumento Histórico y Artístico, reconociendo su valor arquitectónico y cultural. Su diseño fusiona elementos neocoloniales con detalles inspirados en la arquitectura renacentista y barroca. Entre sus espacios destacan el Salón de Recepciones, el Patio de la Paz y las escalinatas principales decoradas con murales de Alfredo Gálvez Suárez, los cuales narran episodios históricos de Guatemala desde la época colonial hasta la independencia.
Su curioso color verde
Uno de los aspectos más llamativos del Palacio es su tonalidad verde. A diferencia de otros edificios, no se utilizó pintura para lograr este efecto. En su lugar, los muros fueron recubiertos con una piedra artificial obtenida mediante la mezcla de cemento y sulfato de cobre. Este método permitió que el color permaneciera con el tiempo sin necesidad de retoques. En estudios recientes se encontraron restos de bolsas de cemento de la marca «Novella», con eso se reafirmó que el palacio fue construido usando material nacional.

El color verde del Palacio ha dado lugar a varias anécdotas. Se cuenta que fue elegido por Marta Lainfiesta, esposa del presidente Ubico, ya que era su tono favorito. Curiosamente, esta historia se ve reforzada por la llamada "obsesión" de Ubico por el número 5. Esto se pone de manifiesto en la palabra «verde», que tiene cinco letras, al igual que «Jorge» y «Ubico», además de coincidir con la letra «V» en números romanos, que representa el número cinco. Aunque estos datos son anecdóticos, han sido transmitidos a lo largo del tiempo.
En la década de los años cuarenta, los estudiantes universitarios comenzaron a llamar al Palacio «El Guacamolón» debido a su parecido con el color de un aguacate. Este apodo apareció en publicaciones como No nos tientes, un boletín estudiantil de la época. Con el tiempo, la denominación se popularizó y sigue siendo utilizada por los guatemaltecos.
Murales y obras artísticas en el interior del Palacio
Además de su estructura y color característico, el Palacio resguarda importantes obras artísticas. Entre las pinturas presentes en el edificio, hay una que retrata la llegada de los españoles y el enfrentamiento entre Pedro de Alvarado y Tecún Umán. Según la tradición, el quetzal, símbolo patrio, obtuvo el rojo en su pecho tras caer sobre él la sangre del guerrero maya.
A pesar de los años transcurridos, el color verde del Palacio sigue intacto, conservando la esencia de su construcción original y manteniendo viva su historia.
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