Conoce la biografía de Rafael Hernández (Velorio), uno de los comediantes más recordados de Guatemala, especialmente, en las décadas de los sesenta, setenta y ochenta.
Su ingenio, capacidad para imitar voces y talento para para transformar vivencias cotidianas en humor lo llevaron a recorrer teatros, radios y programas de televisión en todo el país. ¡Así fue su vida!
Biografía de Rafael Hernández (Velorio), comediante guatemalteco
Rafael Antonio Hernández Salguero nació el 9 de octubre de 1939. Pasó parte de su niñez en Zacapa hasta los siete años, cuando regresó a la Ciudad de Guatemala. Creció en el Centro Histórico y desde pequeño trabajó para apoyar a su familia. Fue vendedor de números de lotería, periódicos y lustrador de zapatos, recorriendo las zonas 1, 2 y 3. Debido a dificultades económicas, dejó la escuela para dedicarse a estas labores.
En su adolescencia estudió la primaria en una escuela nocturna. Allí, sus maestros notaron su facilidad para contar chistes, aunque en ocasiones lo reprendían por el contenido. Su participación en actos escolares como el Día de la Madre o del Niño reforzó su interés por el arte.

Sus primeros acercamientos al arte
A los 18 años desarrolló una afición por la poesía, aprendiendo y recitando poemas en presentaciones públicas. Su principal influencia artística fue su hermano Jorge Armando Hernández Salguero, quien lo llevó a conocer el teatro y la radio. También trabajó como payaso, desarrollando sus primeras rutinas humorísticas.
Su debut en la comedia fue en Totonicapán junto a la cantante Alicia Azurdia. A partir de entonces, se presentó en diferentes localidades del país. Se promocionaba como «Rafael Hernández, cómico e imitador de voces», interpretando personajes populares de la época.
¿Cómo surgió el sobrenombre de «Velorio»?
En 1973 ideó un proyecto inspirado en las conversaciones y anécdotas que escuchaba en velorios. Durante un viaje a Estados Unidos compró una grabadora y, de regreso en Guatemala, grabó un velorio real con la ayuda de su hermano César Hernández, operador de radio. Con actores y alumnos de la Universidad Popular recreó rezos, cantos y murmullos para complementar la grabación, dando origen al disco «Belorio Chapín».

Este trabajo fue novedoso para el humor guatemalteco, ya que la grabación de discos estaba reservada principalmente a cantantes. Desde entonces, adoptó el seudónimo «Velorio», con el que se convirtió en una figura reconocida en el ámbito nacional.
Trayectoria artística
A lo largo de su carrera, Velorio actuó en teatros, programas de radio y televisión. Participó en el primer programa infantil de la televisión guatemalteca, «Tío Remus», y en la obra teatral «La audiencia de los confines» de Miguel Ángel Asturias. Su estilo, cargado de sátira y observación de la vida cotidiana, lo posicionó como referente de la comedia en las décadas de los sesenta, setenta y ochenta.
Su material trascendió fronteras; en el podcast mexicano «La Cotorrisa» se mencionan sus discos como influencia para comediantes de ese país.

Vida personal
Rafael Hernández valoraba la experiencia de la calle como su mayor escuela, pues ahí aprendió a entender al público. Su nombre se inspiró en dos amigos de su padre y, en su juventud, llegó a ganar hasta Q15 mensuales vendiendo periódicos como El Imparcial y chicles en cantinas.
En sus últimos años se retiró de los escenarios para dedicar tiempo a su familia y negocios. Falleció el 10 de agosto de 2023 debido a complicaciones médicas. En vida expresó su deseo de ser recordado por sus chistes y aportes a la comedia guatemalteca. ¡Un orgullo guatemalteco!
Otro comedinte guatemalteco que cuenta con una amplia trayectoria es Jairon Salguero, dale clic al siguiente enlace para conocer más sobre su vida.
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