La historia del Té Chirrepeco que se cultiva en Guatemala inició hace más de 50 años en la aldea Chirrepec, Cobán, Alta Verapaz. Chirrepec significa en idioma Q'echi' «en la orilla de la piedra» en honor a una cueva sagrada ubicada en dicha aldea. ¡Aprende más a continuación!
Historia del famoso Té Chirrepeco que se cultiva en Guatemala
En 1914, el alemán Oscar Majus Kloffer introdujo el cultivo de té en la región de Chirrepec, en Alta Verapaz. Durante ese periodo enseñó a familias locales el proceso de siembra, corte y secado, estableciendo las bases de una producción que con el tiempo se consolidó.
Con el paso de los años, la finca cambió de manos cuando la familia alemana abandonó el lugar antes de la Segunda Guerra Mundial. La administración quedó bajo control estatal, pero la falta de interés provocó un estancamiento en la producción y en el desarrollo del cultivo.
Formación de la cooperativa
Posteriormente, las tierras fueron entregadas a una comunidad organizada que decidió continuar con la producción. Así nació la Cooperativa Chirrepec, integrada por hombres y mujeres que asumieron la responsabilidad de mantener y mejorar el cultivo del té en la región.

Durante varias décadas, la cooperativa fortaleció sus procesos internos y buscó posicionar el producto en el mercado. Fue hasta los años noventa cuando logró un crecimiento más estable, mejorando la calidad del té y ampliando su distribución en distintas zonas del país.
El proceso y la planta del té
El Té Chirrepeco proviene de la planta Camellia sinensis, utilizada en distintas partes del mundo para producir té negro. En Guatemala, su cultivo combina técnicas agrícolas con conocimientos heredados de comunidades q’eqchi’, quienes han aportado prácticas relacionadas con el respeto a la tierra.
El proceso incluye la siembra, el corte manual de las hojas y un secado controlado que permite obtener el sabor característico. Estas etapas se realizan sin el uso de químicos, lo que garantiza un producto orgánico certificado y valorado por consumidores dentro y fuera del país.
Presencia en los hogares guatemaltecos
Con el tiempo, el Té Chirrepeco se convirtió en una bebida común en Guatemala. Se estima que está presente en cinco de cada diez hogares, siendo una opción frecuente para acompañar comidas o consumir durante el día por su sabor y facilidad de preparación.

Su presentación en caja roja y amarilla lo hace fácilmente identificable en mercados y tiendas. Esta imagen ha contribuido a su posicionamiento, permitiendo que distintas generaciones lo reconozcan como parte de los productos habituales en la cocina guatemalteca.
Beneficios y actualidad del producto
El té negro orgánico es valorado por sus propiedades. Entre ellas se menciona su aporte en la reducción de molestias digestivas, el apoyo en la circulación sanguínea y su efecto relajante. También se asocia con el aumento de energía y la concentración durante actividades diarias.
Actualmente, la cooperativa cuenta con más de 300 asociados que trabajan de forma organizada. Además de la producción, ofrecen recorridos en la plantación y fábrica, donde visitantes pueden conocer cada etapa del proceso en un tiempo aproximado de una hora y media.
El Té Chirrepeco continúa siendo un producto representativo de Cobán, elaborado con métodos tradicionales y organización comunitaria. ¡Qué chilero!



