Conoce en esta nota la historia de Jesús Nazareno de la Buena Muerte, una de las veneradas imágenes que resguardan los muros de la Basílica Menor de Nuestra Señora del Rosario, templo de Santo Domingo en la Ciudad de Guatemala.
La talla, de autor anónimo, originalmente representaba a Jesús en una de sus caídas camino al Calvario y, con el tiempo, se le otorgó el título con el que es conocida actualmente. Su historia data de principios del siglo XIX y ha atravesado distintas etapas de devoción y restauraciones.
Historia de Jesús Nazareno de la Buena Muerte en Ciudad de Guatemala
La imagen fue integrada al patrimonio del templo de Santo Domingo el 13 de marzo de 1813, según lo indicado en una placa que estuvo en el recinto hasta 2012. Dicho registro menciona que el arzobispo Ramón Casaus y Torres concedió indulgencias a quienes la veneraran. Desde entonces, la talla tuvo un papel importante en la devoción de los fieles y fue objeto de constantes actos religiosos.
Devoción en los primeros años del siglo XX
Los registros históricos indican que en 1901 se realizó una misa y procesión intramuros en honor a Jesús Nazareno de la Buena Muerte a partir de las 6:00 a. m. Esta tradición continuó en 1908 y se repitió en Miércoles Santo de 1914 y 1915. En los siguientes años, la misa y procesión se trasladaron al Martes Santo y se mantuvieron hasta 1920, año en el que también se incorporó una velación y misa cantada ante la imagen.

Entre 1921 y 1925, los actos se trasladaron al Lunes Santo, manteniendo las velaciones y la misa cantada. En 1926, Doña Julia García asumió la organización de las ceremonias, las cuales continuaron en 1929 con una misa matutina a las 7:00 a. m., el rezo del Santo Rosario y el Vía Crucis. De 1930 a 1945, la estructura de las actividades se consolidó con una misa cantada, procesión en la plazoleta, velación y rezo del Rosario al final de la jornada.
Declive y resurgimiento del culto
A partir de 1946, la revista «El Pabellón del Rosario» dejó de registrar las actividades en honor a la imagen. Se desconoce si dejaron de celebrarse o si su popularidad disminuyó. Durante la década de los años cincuenta, la devoción hacia Jesús Nazareno de la Buena Muerte disminuyó considerablemente, al punto de que la imagen fue relegada y dejada en el abandono.
El culto fue restablecido en los años noventa, cuando un grupo de fieles organizó la Asociación de Devotos de Jesús Nazareno de la Buena Muerte. Gracias a esta iniciativa, en 1998 se llevó a cabo nuevamente el cortejo procesional, estableciéndose en el Tercer Domingo de Cuaresma. Para muchos devotos, este fue un evento significativo, ya que era la primera vez en varias décadas que la imagen recorría las calles de la ciudad.

Actualmente, Jesús Nazareno de la Buena Muerte sigue siendo una de las imágenes de mayor devoción en el templo de Santo Domingo. Su historia, marcada por momentos de auge y silencio, refleja la continuidad de la fe y tradición en la Ciudad de Guatemala.
Otra de las procesiones que salen del templo de Santo Domingo y que llama la atención de los feligreses, es la del «Cristo del Amor». Aprende más sobre ella dándole clic a la nota:
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