La leyenda del lago Atitlán es una de las historias más antiguas que es narrada a través del libro sagrado maya que origina parte de la vida humana.
Descripción de la foto para personas con discapacidad visual: En la imagen aparece el Lago de Atitlán y un volcán. (Créditos: Guatemala.com).
La leyenda del lago Atitlán es una de las historias más antiguas que es narrada a través del libro sagrado maya que origina parte de la vida humana.
El Lago Atitlán tiene un origen que está explicado en el Popol Vuh. Este importante documento histórico no solo contiene datos relacionados a la genealogía de caciques, sino que también con la creación del mundo desde la cosmovisión maya quiché.
Es por ese motivo que su génesis se atribuye a hechos sobrenaturales.
Leyenda según el Popol Vuh
Los orígenes del Lago Atitlán son de hace mucho tiempo cuando los cakchiqueles dieron muerte a saetazos a Tolgom, se marcharon más allá del lugar de Qakbatzulú y arrojaron a la laguna los pedazos de Tolgom. Desde entonces es famosa la punta del cerro del lanzamiento de Tolgom.
Enseguida dijeron: vamos adentro de la laguna, pasaron ordenadamente y sintieron todos mucho miedo cuando se agitó la superficie del agua. De allá se dirigieron a los lugares llamados Panpatí y Payán Chocol, practicando sus artes de hechicería. Allí encontraron nueve zapotes en el lugar de Chitulul.
(Foto: Google)
Después comenzaron a cruzar el lago todos los guerreros yendo por último Gagavitz y su hermana llamada Chetehauh. Hicieron alto y construyeron sus casas en la punta llamada actualmente Qabouil Abah. Enseguida se marchó Gagavitz, fue realmente terrible cuando lo vieron arrojarse al agua y convertirse en la serpiente emplumada.
Al instante se obscurecieron las aguas, luego se levantó un viento norte y se formó un remolino en el agua que acabó de agitar la superficie del lago.
(Foto: Adach)
Los poblados mencionados han de haber estado en la parte noroeste del lago, mientras que lo siguiente pudo haber sucedido cercano al actual lago de Santiago Atitlán: Allí deseaban quedarse las siete tribus, querían ver la ruina del poder de los Zutujiles.
Cuando aquellos bajaron a la orilla del agua y se detuvieron allí, les dijeron a los descendientes de los Atziquinahay que acababa de agitarse la superficie de nuestra laguna, nuestro mar ¡oh hermano nuestro! Que sea para ti la mitad del lago y para ti una parte de sus frutos, los patos, los cangrejos, los pescados, les dijeron. Y después de consultar entre sí, contestaron está bien, hermano.
De esta manera fue hecha la división del lago, según contaban los abuelos. Y así fue también como nuestros hermanos y parientes se quedaron con los Zutujiles.