Leyenda de los Tres Enamorados Miedosos, Guatemala
Leslie•27 enero 2017 12:09 pm
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Que los tres hermanos estuvieran enamoramos de una mujer les trajo consecuencias, porque ella no quería a ninguno, conoce esta leyenda de Jutiapa.
(Foto: cunadelsoljutiapa.com)
Que los tres hermanos estuvieran enamoramos de una mujer les trajo consecuencias, porque ella no quería a ninguno, conoce esta leyenda de Jutiapa.
La leyenda de los tres hermanos miedosos es una tradicional historia del departamento de Jutiapa. Una trágica historia que narra las consecuencias de compartir el amor por una misma persona y el conflicto familiar de los hermanos.
Leyenda
Vivía en un pueblo una muchachita muy bonita pero tan bonita, que tres hermanos comenzaron a enamorarla. Ella los oyó a los tres y no sabía cómo decirles que no sin que se pelearan.
Esto fue lo que se le ocurrió al fin:
Primer hermano
Llegó el mayor a declararle su amor, ¿De veras me quieres tanto? —le preguntó.
—Ay, niña, tanto te quiero, que haría cualquier cosa que me pidieras.
—Bueno, ¿irías a cuidar a un muerto en elcementerio?
—Sí.
—Ven en la noche, el muerto estará listo, lo llevarás al camposanto.
—Bueno.
Segundo hermano
Al rato llegó a declararse el segundo hermano.
—Haría lo que me pidieras, para que supieras cuánto me gustas.
—¿De veras?
—Claro.
—Pues esta noche harás como si fueras muerto.
—Aceptó y le tomaron las medidas para hacerle su caja.
Tercer hermano
Ay, niña, eres mi amor. Haría por ti lo que me ordenaras.
—¿Harías de diablito?
—De lo que pidas y mandes.
Entonces lo citó para la noche.
La preparación
Cuando llegó el que iba a hacer de muerto, lo amortajaron y lo metieron al ataúd.
Al rato llegó el que debía cuidarlo y le dio cuatro cirios y lo mandó al panteón con el difunto a velarlo.
Al menor lo vistieron con un traje cubierto de latas agujeradas. Cada lata llevaba una vela encendida dentro, le pusieron cuernos, y de pronto, salió lanzando destellos y chispas, tintineaba al caminar.
Imagen con fines ilustrativos (Foto: arescronida.com)
El desenlace
—¿Y qué debo hacer? —preguntó.
—Ve al panteón y te pones a dar de brincos.
—Llegó al panteón y aunque con miedo, comenzó a saltar.
—¡Ave María Santísima, qué es eso! —gritó el que estaba velando y se echó a correr.
—¡Jam, un diablo! —gritó el muerto y escapó.
—¡Un muerto que corre! —gritaba el diablito al emprender la huida.
El primero volteaba y veía que lo perseguían, no paró hasta llegar a su casa y se aventó a su hamaca.
El segundo para escapar del diablo, se escondió en la misma hamaca.
El diablo con el susto, ni vio que el muerto venía delante de él y se fue a encontrarlo en su mismísima hamaca.
Cuando se dieron cuenta de la broma y de su miedo, dejaron en paz a la muchacha, ni la volvieron a ver y ni adiós le dijeron.