(Foto: Abuelitos Heladeros)
A raíz de la pandemia, muchos abuelitos guatemaltecos se vieron en la necesidad de emprender pequeños negocios para cubrir sus gastos. Gracias al trabajo y el esfuerzo, varios emprendimientos se volvieron exitosos proyectos que han destacado hasta hoy.
(Foto: entremundos.org)
Los abuelitos heladeros son un grupo de adultos mayores que han dedicado su vida a la venta de helados ambulantes. Con el apoyo de los guatemaltecos se creó la iniciativa para apoyarlos en las ventas de helados como también en la obtención de víveres y donaciones.
(Foto: Abuelitos Heladeros)
El abuelo de Brian Cermeño tuvo que quedarse en casa debido a las medidas para mitigar el COVID-19. Por ello, comenzó a fabricar utensilios de madera para la cocina, esto con el fin de cubrir sus gastos y de encontrarle un propósito al tiempo en casa.
(Foto: Brian Cermeño)
Noé Marino López es el propietario de la caceta Hot Dog Corner —ubicado al lado del Colegio Liceo Guatemala—, quien a raíz de la pandemia emprendió la venta de shucos del liceo a través de pedidos a domicilio. A través del apoyo en redes sociales ha podido costear sus gastos.
(Foto: Guatemala. com)
Sara Ramírez es una diseñadora y zapatera de Zona 5 quien hizo cargo de su hermana e hijo —ambos con condiciones médicas especiales—. A partir de la pandemia, se ha esforzado por apoyando a su familia. Los guatemaltecos se unieron ayudarla, permitiéndole pagar el alquiler y la luz de su hogar.
(Foto: @otroetcetera)
Don Héctor, un abuelito heladero de profesión, se dedicó a vender comales en Quetzaltenango durante la pandemia. Su historia se hizo conocida y ahora forma parte del programa sostenible Sé feliz Guatemala en donde las personas pueden hacer sus pedidos.
(Foto: Sé feliz Guatemala)
Pasteles de Mi Abuelita nació a partir de que la familia de doña Rosario no pudo dedicarse más ofreciendo espectáculos infantiles. Motivada, creó su propio negocio en el que vendió sus postres para apoyar a sus hijos.
(Foto: Pasteles De Mi Abuelita)